María Luisa Balaguer

La institución del jurado

La Justicia, una exigencia

La Justicia, una exigencia

Cuando se llevó a cabo la Constitución Española, algunas instituciones parecían de inexcusable factura para su reconocimiento constitucional en España, si se aspiraba a una auténtica democracia como los países del entorno europeo. Así, se consideró necesario reconocer la institución del Defensor del Pueblo y la del Jurado.

Se entendió que la justicia debía legitimarse por el pueblo, y con independencia de que el Poder Judicial asuma la representación institucional de ésta, la Constitución reguló la institución del Jurado en su art. 125, como una forma de participación del pueblo en la Administración de la Justicia. Una Ley Orgánica desarrolló la institución del Jurado, y los delitos a los que se aplicaría esta modalidad de Tribunal, la formación del Jurado, las condiciones de elegibilidad, de funcionamiento, y finalmente, el contenido del veredicto que debe limitarse a considerar la culpabilidad o no del encausado, en base a elementos de hecho. Luego el Juez construirá la sentencia de conformidad con el derecho aplicable.

Desde su inicio, esta institución mostró sus importantes desajustes en el funcionamiento general de la Administración de la Justicia. Importantes casos han sido juzgados por este tipo de tribunales, dando lugar a sentencias con frecuencia revocadas por los tribunales superiores, dada la dificultad de enjuiciamiento de estas personas, necesariamente alejadas del aparato judicial, y por tanto con escasos conocimientos técnicos en derecho.

Ahora asistimos al nombramiento de un Jurado en el caso del asesinato de una autoridad política de relieve, por una persona presuntamente relacionada políticamente con ella, a través de la relación laboral de una hija. El coste económico del funcionamiento de esta institución, en relación con las personas que han de dejar sus trabajos por un tiempo indeterminado, el coste procesal del nombramiento, recusaciones, en términos de tiempo, y sobre todo el coste del sostenimiento de la institución, debe llevar a reflexión a quiénes ahora ven necesaria la reforma de la Constitución, no solamente en el Jurado, sino en todas aquellas instituciones que en siglo pasado parecían imprescindibles en un sistema democrático, pero ahora muestran escasa funcionalidad.

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