María Luisa Balaguer

Una pareja convencional

¿Quién hace la compra?

¿Quién hace la compra?

Ada se ha levantado muy temprano, ha preparado el desayuno y vestido a los niños, y mientras se hacían las tostadas, ha hecho la lista de la compra. Prepara el equipo de deporte de Pablito que tiene un partido por la tarde, y recoge la mesa, comprueba que lleven las carteras, cambia la camiseta que Gertru se ha manchado de mantequilla, los arroja materialmente a los asientos de atrás, y los ata a los cinturones del coche, mientras repasa mentalmente las dos horas siguientes de trabajo. Se acordó de coger los expedientes de encima de la mesa del salón, pero ha olvidado finalmente pasarse la barra de labios después del café. Suerte que ha cogido el mismo bolso de ayer, marrón, que aunque no combina con los zapatos azules, lleva el monedero y una bolsita con las pinturas. En un momento cuando llegue irá al baño y se retocará para tener la mejor cada que debe lucirse ante un cliente. Se despide de Tomás desde la puerta, y cierra dando un pequeño portazo.

-Cariño, siempre vas igual, empiezas ya el día con las prisas.

Al dar al contacto del coche, aparece la luz de la reserva de gasoil, ayer debió repostar antes de llegar a la casa, pero iba tarde y creyó que esta mañana tendría más tiempo. Lo hará a la vuelta, antes de volver a casa, en la gasolinera de enfrente del super, cuando haga la compra.

A las nueve en punto, Ada deja a los niños a la puerta del colegio, después de atar los dos cordones de los zapatos de Pablito. Entra de nuevo al coche y vuelve a hacer el camino de vuelta hasta tomar el giro que la lleva a la oficina adonde debía ya de llevar doce minutos trabajando. Aparca aprovechando la salida de un coche en el mismo momento en que ella llega, atraviesa el largo pasillo del edificio que lleva al ascensor, marca el séptimo piso, en el que se encuentra su oficina, y al entrar caso choca con Andrés, que ya llevaba unos minutos trabajando.

-A ver si no llegas tan tarde, que acaba de entrar el jefe y se ha quedado mirando tu mesa.

-Pero tu sabes como estaba el tráfico esta mañana?.

-Imagino, pero te lo tengo dicho, mejor vente en el metro, llegas en un momento.

Ada no contesta, enciende el ordenador y mira el correo, despacha los asuntos de trámite, y coge los expedientes que ha traído de la casa.

Llama a la puerta del jefe, y después de oír “adelante”, entra y saluda.

-Creo que necesitabas para hoy los informes de estas dos peticiones.

-Si, y como las ves?.

-Bueno, yo me arriesgaría, son inversiones productivas. Nuestra empresa tiene capacidad para asumir ese volumen de negocio, y si les ofreces un 3.5 en el plazo de cinco años, en realidad les estás dando un 2 por ciento de media. Y probablemente dentro de cinco años la crisis esté remitiendo.

-Por qué no comemos y me lo cuentas con más detalle?

-Imposible hoy Sebastián, los niños salen a las tres y tengo que recogerlos. Pero te anotaré todo para que lo puedas ver claro, mi consejo es que adelante.

Ada sale del despacho y vuelve a la mesa, redacta unos párrafos y los une con un clip al expediente. Luego sale y coge de nuevo el coche. Aparca en el supermercado y coge el carrito, va echando en el verduras, patatas, legumbres, fruta, leche, mantequilla, queso, productos de limpieza, y algunas botellas de cerveza y vino.

Antes de recoger a los niños reposta el gasoil, y finalmente vuelven a casa.

-Mamá, mañana tenemos que llevar material para trabajos manuales, la seño nos ha dado una lista de cosas.

-Y a mi me tienes que comprar unos tenis porque estos no son de reglamento.

Al llegar a la casa, aún no está Tomás. Ada pone a los chicos a hacer los deberes, mientras ella abre una cerveza y una bolsa de patatas y retoma el trabajo de ampliación de capital de la empresa que le había encargado el jefe antes de los informes, y dejó por unos días para atender a la urgencia.

-Yo quiero merendar mamá, en el colegio hemos tomado un pescado asqueroso, tengo hambre.

Ya que hace los bocadillos a los niños, abre para ella un paté comprado en le super.

-Mamá, puedo poner la tele?

A las siete se oye abrir la cerradura de la puerta y entra Tomás. Se despoja de la gabardina beige cruzada, que deja ver un traje gris, zapatos negros de cordones, corbata granate y portafolio de finísimo cuero.

-Como te envidio cariño, tú aquí tan tranquila con los niños y yo todo el día en la calle trabajando.

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